Prometeo encadenado Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders, Philadelphia Museum of Art
Las Furias son cuatro moradore4s del hades greco-latino, al que habian sido condenados por haber desafiado a los dioses:
- Ticio, cuyo hígado devoraba un buitre por intentar violar a una amante de Zeus, y cada vez que el buitre acababa con su hígado, este brotaba de nuevo, no acabando nunca el suplicio
- Tántalo, castigado a procurarse en vano alimento por servir a su hijo de festín a los dioses, nunca conseguira saciar su apetito y estara condenado a comer constantemente
- Sísifo, condenado a portar una enorme piedra por haber delatado las infidelidades de Zeus, la llevaba montaña arriba y cuando llegaba, la piedra volvia a bajar hasta la falda de la montaña
- Ixión, castigado a dar vueltas sin fin en una rueda por querer seducir a Hera.
Pese a su origen clásico, Las Furias irrumpen como conjunto en la historía del arte en 1548, cuando María de Hungria solicitó a Tiziano para su palacio de Binche cuatro lienzos con estos personajes, identificados con los principes alemanes que se habían alzado contra su hermano el emperador Carlos V y a quienes éste había derrotado un año antes en Mühlberg.
Las Furias disfrutaron de notable fortuna en los 120 años posteriores. Desde el siglo XVI se consideró un asunto idóneo para ilustrar la dificultad máxima en el arte (eran enormes figuras desnudas en complicados escorzos) y representar el dolor extremo. Gran popularidad tuvieron en el Barroco cuando se conviritieron en vehículo privilegiado para visualizar la estética del horror que se extendía entonces por Europa.
Una exposición impactante e inquietante, que nos muestra lienzos monumentales y geniales pinturas con complicados movimientos y crudeza en las expresiones de dolor y horror.
Podremos disfrutar de ella en el Museo del Prado de Madrid hasta el 04 de mayo 2014

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